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11 nov. 2010

La emoción de seguir escribiendo...

     Lo dije en su momento y lo mantengo. Me han preguntado en reiteradas ocasiones si pienso escribir un segundo libro. Mi respuesta ha sido siempre la misma: "sí, aunque este hecho no ha dependido, ni dependerá, de la publicación y mayor o menor éxito de Relatos de sal".

     La publicación de "Relatos de sal" ha sido como un torbellino por el que me he dejado arrastrar. Tuve oportunidad de publicar y la aproveché. Punto. Pero la realidad es que me divierte escribir. Desconecto del muno de que rodea, de los problemas cotidianos, de mi trabajo...Sí, escribir es un ejercicio que relaja, y que recomiendo fervientemente practiquen a los que lean esta entrada. No importa lo que escribáis. Lo importante es ponerte frente al ordenador (o coger papel y boli), y descargar vuestros demonios interiores sobre la límpida superficie del documento de word o folio. Expresar vuestros más escondidos sentimientos. Vuestra parte cursi, romántica o terrorífica. Relaja, y mucho.

     Es por ello que un día me encontré con material suficiente para un libro, y me tiré a la piscina. Lo que ocurra con el fruto es ya agua de otro costal. Mientras me dedico a promocionar dentro de mis limitadas posibilidades "Relatos de sal" (ya que está ahí, mejor que llegue a la mayor cantidad de público posible), continúo escribiendo, vertiendo sobre la materia los caprichos etéreos de la imaginación. Estos días he apretado un poco el asunto. Me he sentido inspirado. Algunas historias ya me rondaban por la cabeza antes de publicar "Relatos de sal" y, otras, están aún siendo concebidas.

     El mecanismo siempre es el mismo: una palabra, un hecho, una imagen, un artículo...cualquier cosa que os inspire. De ahí, por los caprichos de la mente, surge una pequeña historia. Empieza con aquello que te inspira, y, por lo que sea, imaginas un final posible y sorprendente. Ahora viene lo más fácil. Bueno, lo más fácil entre comillas. Esto es, encontrar el camino que te lleve desde ese hecho primero hasta el final previsto. Ese camino, os lo aseguro, es emocionante. Está lleno de puertas: depende de la que elijais en cada momento, se os abriran nuevas posibilidades que cambiarán el desarrollo de la historia totalmente. También hay trampas, es evidente. Escollos, caminos si salida, momentos en que la pluma se vuelve vaga y no quiere o no sabe continuar. No importa. Lo imprescindible es no abandonar definitivamente. Tan sólo darnos un respiro. Unos días desconectados del relato que estemos escribiendo servirá para que un nuevo y mágico golpe de inspiración abra ante nostros el camino de baldosas amarillas que nos llevará a sortear el problema.

     Y en esta tesitura me encuentro actualmente. Emocionado, porque el nuevo relato que estoy escribiendo, y que puede ser parte de un futuro nuevo libro, ya se verá en su momento, se manifiesta ante mí, lleno de caminos vírgenes por explorar, henchido de emociones a las que estoy dispuesto a enfrentarme a golpe de tecla. Os dejo, que me pongo el gorro de explorador y me lanzo a la aventura.

     ¡Abrazos a todos!

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