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14 ago. 2013

Mi opinión personal de la obra "Panteón", del autor Carlos Sisí...



            Ya he repetido en varias ocasiones que no soy reseñador. Simplemente leo un libro y dejo mi opinión en el blog. Posiblemente el siguiente comentario sea uno de los que más trabajo me ha costado decidirme a expresar, y ello por varios motivos:
            -Porque el autor es un tío magnífico, de esos que se hacen cercanos a pesar del éxito que van alcanzando sus obras. Es uno de esos escritores humildes que tanto me gustan y de los que merecen ser apoyados por el público para encumbrarlo a lo más alto. No se parapeta en un halo de superioridad fruto de la fama de sus obras, sino que trata a todo el mundo de tú a tú, como debe ser.
            -Porque, tras pedírselo vía facebook, tuvo a bien firmarme un ejemplar de la obra que voy a comentar. Por ello atesoro el libro en la zona de mi estantería donde guardo las obras que más aprecio.
            -Porque no he leído ninguno de sus anteriores libros, aquellos que lo catapultaron al éxito literario, dedicados a un género totalmente distinto al que encara en el libro. No tengo datos objetivos, puntos de referencia en cuanto a su estilo que me permitan valorar de forma distinta su última obra. Esto es algo muy importante, pues debemos recordar que el autor, según he leído, es una eminencia en el subgénero que desarrolla en los libros que lo han hecho conocido, y que es novel en el campo de la ciencia ficción.
            Bueno, como no me gusta engañar y todo lo que voy a poner a continuación no es más que un ejercicio de sinceridad que nace de lo más profundo de mi corazón, allá voy.
            Conocí a Carlos Sisí, autor de Panteón, a través de algunos contactos de facebook, amigos y compañeros escritores que ya mantenían cierta relación con él antes de que triunfara con su saga de “Los Caminantes”. Según me comentaban, era un tío excepcional, con el que se podía hablar, y el éxito no le había cambiado el carácter ni un ápice. Hice lo típico, agregarlo como contacto y mantener un par de breves conversaciones con él, charlas en las que quedó corroborado que es una persona llana y muy amable. Cuando ganó el Premio Minotauro 2013 con su última obra, Panteón, en la que se alejaba de la temática zombi para abordar la ciencia ficción, mis deseos por conseguirla se multiplicaron por diez. No había leído nada del autor. Todo el mundo hablaba muy bien de “Los Caminantes”. Como soy amante de la ciencia ficción, decidí adquirir el libro. Pero qué mejor para un sentimental como yo que tener el libro firmadito por el autor. Ni corto ni perezoso contacté con Carlos para preguntarle cómo podía conseguir un ejemplar autografiado. Me comentó que iba a firmar ejemplares en Sevilla en las próximas semanas y, como a mí me era imposible trasladarme el día en cuestión hasta allí, no tuvo ningún reparo en dedicarme un ejemplar y dejarlo en la librería de turno para que me lo enviaran. Le estoy muy agradecido por ello.
            Bien, en ese momento estaba inmerso en una lectura de otro autor y, con lágrimas en los ojos, deposité Panteón temporalmente en la zona de mi estantería donde acumulo los libros pendientes. Cuando acabé la obra que tenía entre manos y, sin que nadie se diera cuenta, hice trampas y cogí “Panteón” postergando otras obras que me esperaban desde hacía semanas… ¡tantas eran las ganas por hincarle el diente! Abrí la primera página, me deleité una vez más con la dedicatoria de Carlos Sisí, pasé la siguiente y…


           

Panteón narra las aventuras y desventuras de dos chatarreros espaciales que se dedican a recuperar los restos de tecnología esparcidas por un escenario bélico tras una batalla. Venden esos restos y se van buscando la vida. En uno de esos escenarios se topan con un extraño objeto que deciden llevarse, con las pupilas trocadas por el símbolo del dólar. Ahí empieza su odisea, pues existen peligrosos grupos de poder interesados en dicho objeto, facciones que no tendrán reparos en utilizar cualquier medio para conseguirlo.
Los protagonistas, Ferdinard y Malhereux parecen un matrimonio mal avenido. Igual discuten por cualquier cosa que se abrazan con ternura. Viajan por el universo conocido en su nave espacial, Sally, y con su robot guardaespaldas, Bob. Los personajes principales no me han convencido. Ferdinard y Malhereux parecen la misma persona. Me ha costado discernir cuándo hablaba uno y cuándo lo hacía el otro, recordar quién de los dos es más valiente, más listo, más audaz que el otro, pues, cuando aparecían, no lograba distinguirlos. El robot Bob sí que me ha gustado, pero me ha parecido más un ejemplo claro de Deux ex Machina que otra cosa. Es decir, cuando todo parece perdido, cuando la cosa se pone tan fea que los protagonistas no dan un céntimo por su futuro, aparece Bob y arregla el desaguisado. Igual que Bob, los protagonistas van dando tumbos a lo largo del libro arrastrados por golpes de suerte. No he visto inteligencia en ellos, simplemente dos cuerpos moviéndose en un escenario comprometido empujados por el destino.
Luego existe todo un compendio de personajes y facciones que paso a comentar. Los Sarlab, una suerte de piratas espaciales sin escrúpulos ni piedad, y La Colonia, la fuerza administrativa que vela por un equilibrio en el universo, son los principales bandos que entran en escena durante la obra. Hay una tercera facción en discordia, pero el autor pasa tan por encima de ella que ni siquiera recuerdo el nombre (incluso no sé si lo menciona) ni explica el motivo por el que combate continuamente contra los Sarlab (a no ser que sea por la tecnología, pero esto no es más que una reflexión propia). Y eso es uno de los principales fallos que le veo a la historia. El autor nos deja claro desde el principio que existen tres facciones poderosas en el universo, pero no entra a dilucidar el por qué son tres, qué persiguen las tres y qué las hace luchar. En el caso de La Colonia sí que sabemos su objetivo que, como he comentado, es tratar de mantener la paz en la galaxia. Dentro de estos grupos existen personajes como Jebediah, que removerá cielo y tierra para conseguir el extraño objeto encontrado por los chatarreros y Maralda Tardes, una implacable agente de La Colonia, que acudirá al planetoide escenario principal de la historia para investigar la actividad bélica que se está llevando a cabo allí, entre otros.
Indicar que los Sarlab tampoco me han llegado a captar mi atención como debieran, como sujetos originales con entidad propia. Y no lo han hecho por un motivo fundamental: porque se supone que son escoria asesina y, sin embargo, he detectado demasiada disciplina entre los operadores de la nave insignia de los Sarlab. Es decir, cuando se hace referencia a ellos, se les describe como una masa de mercenarios sin corazón capaces de realizar los actos más deleznables. Sin embargo, cuando entran en acción, se asemejan más a un ejército de Stormtroopers disciplinados, tanto en tierra como en el interior de la nave insignia de los Sarlab. Según mi opinión, una cosa es lo que se cuenta de ellos, y otra cómo nos los describe el autor a lo largo de los capítulos. No podemos evitar detectar la intimísima relación que existe entre Jebediah, líder Sarlab, y Dark Vader, aquel asmático del casco oscuro que se debatía entre el amor a su hijo y la fidelidad hacia el emperador. Para resumir, decir que son primos hermanos. SPOILER: Ambos fueron humanos alguna vez pero, por circunstancias diversas, sus cuerpos de carne y hueso contienen componentes robóticos; ambos mantienen la disciplina entre sus hombres a través del miedo; la manera de hablar, de moverse y de castigar a los desobedientes son muy parecidas… Si el autor en lugar de llamar Sarlab a los sarlabs, hubiera denominado a la facción como “El Imperio”, y a Jebediah como Dark Vader, hubiera quedado una historia bastante potable, ramificación del universo Star Wars. Pero no es así. FIN SPOILER.
Otra cosa que no me llegó fue que algunas escenas no son del todo creíbles (dentro de la credibilidad de una historia de ciencia ficción, por supuesto). SPOILER: Por ejemplo, la capacidad de los protas chatarreros de traducir los dibujos que encuentran en una construcción subterránea del planetoide, como si de expertos arqueólogos se trataran, o curaciones milagrosas después de escenas seudodramáticas en las que parece que uno de los buenos se va a por pipas. FIN SPOILER.
No obstante, la obra te podrá parecer más o menos creíble, te podrá gustar en mayor o menor medida, pero si hay algo que realmente me ha molestado es la cantidad de fallos estilísticos de los que adolece, como la ausencia de acentos, las palabras repetidas o las frases mal construidas. Y me molesta no por el autor, alguien humano que, en su condición de tal, está expuesto al error, sino porque esperaba más de la edición de una editorial de renombre como es Minotauro. Creo que la editorial tiene la suficiente capacidad como para tener en nómina a muy buenos correctores que eviten daños oculares a los pobres lectores que buscamos una lectura medianamente bien escrita. Y no.
Otro punto que no me ha molado ha sido el tercio final de la novela. Lento. Desesperadamente lento. ¡Joder, que pase algo de una vez! Intentas avanzar pero ves que los personajes dan vueltas y vueltas sin llegar a ninguna parte (¡ojo, esa ha sido mi impresión personal!). Se echa de menos una mayor celeridad en los acontecimientos. Luego, acabas la historia y punto.
Una última apreciación. Sé que soy muy pesado, pero a pesar de que la portada es una flipada, tampoco guarda fidelidad cien por cien con el capítulo al que hace referencia… algo que también me molestó, qué voy a hacerle :b.
¿Es todo malo en Panteón? Por supuesto que no. Es una historia repleta de acción, tanto en el espacio como en planetas inhóspitos. La idea de partida es realmente buena, dos individuos que aprovechan los conflictos bélicos para hacer dinero revendiendo los restos de tecnología recogida tras las batallas. Muy muy muy chulo el argumento. Como dije antes, el robot Bob me encantó. Es una auténtica máquina de matar, sin inteligencia y, por ende, sin sentimientos. Mola. Además, en una de mis partes del libro favoritas, el autor describe con bastante desenvoltura la batalla entre dos gigantescas naves, y la manera en que narra el impacto de una de ellas contra la superficie del planeta es sublime. Además, Carlos guarda un as en la manga, relacionado con el líder sarlab, que llega a sorprender muchísimo. También me moló tela esa sorpresa.
Panteón es una novela de ciencia ficción light, perfecta para las nuevas generaciones de lectores que aún no han abordado historias de este género, que aún no se han acercado al universo Star Wars. Carlos Sisí crea todo un universo propio al que le podría haber sacado mucho más jugo, pero lo suficientemente atrayente como para que los lectores del género tengan algunas tardes de entretenimiento.
Moraleja: Panteón es un libro de ciencia ficción que no puede evitar las similitudes (íntimas similitudes) con otras muchas obras muy famosas, pero que hará las delicias de los lectores que no sean asiduos al género y deseen abordarlo por vez primera. Si no hubiera sido por esas semejanzas, posiblemente me hubiera gustado mucho más. A mí no me ha dejado una buena sensación, una sonrisita en la boca que invite a una relectura. Lo guardé (ya digo, como un tesoro por lo que significa más que por lo que me ha hecho sentir) y a otra cosa. Espero que la editorial pula los errores de estilo detectados (que son bastantes) para las siguientes ediciones.
¿Si voy a dejar de leer a Carlos Sisí por esta primera y desafortunada mala experiencia? Por supuesto que no. Todo lo contrario. Ahora estoy más intrigado que nunca con su saga de “Los Caminantes”. Y lo más probable es que me guste, pues no soy lector habitual del subgénero de zombis. Por ello, me será difícil encontrar similitudes con otras obras de no-muertos.

¡Un abrazo!

2 comentarios:

  1. Oye, pues reseñas de miedo.
    entiendo lo que dices, vi en la novela guiños a series como Star Trek y también vi como pasaba de una historia que parecía trepidante a una novela muchísimo más pausada.
    Tengo que decir que en mi caso los guiños me los tomé como un homenaje del autor, pero entiendo lo que dices.
    Besos

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    1. ¡Muchas gracias por pasarte por mi rincón, amiga!
      Sí, llevas razón, ya digo que es mi opinión personal. Posiblemente muchos lectores de la novela se habrán pasado horas despotricando contra mi persona debido a mi ignorancia literaria, pero para gustos, colores ;D.
      ¡Un fuerte abrazo! :D

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